La plataforma/Portal del cliente

La llamada de los martes deja de existir.

Su cliente entra con un enlace y ve el avance de su asunto, sin cuenta y sin contraseña. Usted decide qué ve, pieza por pieza, y nada se publica solo.

Usted decide qué ve, una cosa a la vez

Nada aparece en el portal hasta que usted lo enciende. El expediente entero nace invisible.

El expediente, apagado

Un asunto no se publica solo. Mientras usted no lo marque, el cliente no lo ve aunque tenga el enlace.

Cada avance, por separado

Publica el movimiento que quiere que sepa, cuando quiere que lo sepa, y deja fuera el resto.

Cada documento, también

Los archivos se comparten uno a uno. Compartir el expediente no es compartir la carpeta.

Sus notas internas no salen nunca

Ni por error, ni encendiendo la bandera equivocada. Están excluidas en el propio sistema, no por descuido de nadie.

La estrategia se queda dentro

Lo que usted anota para usted (qué teme, qué va a negociar, qué le preocupa del cliente) no tiene camino hacia el portal.

Sin números internos

El portal identifica los asuntos con una clave propia, no con los identificadores de la base de datos.

Y lo que sí compartió, cifrado

El documento que publica sigue cifrado en la bóveda; el portal solo lo muestra a quien tiene el enlace.

Su cliente entra sin cuenta

Ni registro, ni contraseña que olvidar, ni una aplicación que instalar. Un enlace y ya.

Un enlace con caducidad

El acceso vence: no es una puerta abierta para siempre en el correo de alguien.

Solo lectura

El cliente ve, no escribe. Nadie de fuera puede tocar el expediente.

Desde el teléfono

Que es donde su cliente va a abrirlo, normalmente mientras hace otra cosa.

Interruptores que controla usted

3

Cuentas que crea su cliente

0

Notas internas que puede ver

0

Los tres interruptores son el expediente, cada avance y cada documento. Los tres nacen apagados, así que un descuido solo significa que su cliente no ve algo, nunca lo contrario.

Cuándo lo usa un litigante

El cliente que llama cada semana

Deja de llamar cuando puede ver, cuando quiera, que su asunto se movió el martes.

El que desconfía de que se trabaja

Ver el avance publicado por fecha vale más que cualquier explicación por teléfono.

La empresa con área jurídica

Su contacto interno consulta sin pedirle un informe a usted cada vez que su jefe pregunta.

El asunto largo y sin movimiento

Publicar el porqué de una espera evita la llamada incómoda de los tres meses.

¿Mi cliente va a ver todo el expediente?

No. Va a ver exactamente lo que usted encienda, y nada nace encendido. El expediente, cada avance y cada documento tienen su propio interruptor, y los tres empiezan apagados.

Es la decisión de diseño más importante de esta pieza: si el portal publicara por omisión y hubiera que ir apagando, un descuido tendría consecuencias. Al revés, un descuido solo significa que el cliente no ve algo.

¿Y mis notas internas?

No salen. No hay una casilla que las pueda publicar por accidente: están excluidas del portal en el propio sistema, aunque alguien encienda todo lo demás en ese expediente.

Lo que usted escribe para usted, sobre la estrategia o sobre el propio cliente, se queda del lado del despacho.

¿Tiene que crear una cuenta?

No, y es a propósito. Entra con un enlace que caduca, sin registro ni contraseña. Un cliente que tiene que crear una cuenta para ver su asunto acaba llamando por teléfono, que es justo lo que esta pieza viene a evitar.

El acceso es de solo lectura: nadie de fuera puede modificar nada del expediente. Cómo se protege lo que sí comparte está en confidencialidad del expediente.